Albert Sesma


Hablar de Albert Sesma es introducirse en la compleja pintura del paisaje urbano, es un eco del lienzo de Antonio López, es el Arte de plasmar la atmósfera de la ciudad, es capturar la esencia paisajística en una marea de vida cotidiana , es, en resumidas cuentas, la luz en la ciudad de un nuevo realismo

Es la luz alimentada constantemente en el argumento de las calles, llenas de coches y personas en un incesante trasiego de idas y venidas, en una especial y mágica atmósfera humana acompañada por los detalles arquitectónicos del lugar.

Albert Sesma, nació en 1976 en París, sin embargo su familia se traslado a Corella (Navarra), donde reside en la actualidad; estudió en Bilbao, en donde finalizó su licenciatura y cursos de doctorado en la Facultad de Bellas Artes. Durante 6 años se ejercitó bajo el magisterio de Antonio López, al que le sigue consultando de manera permanente en materia pictórica y conserva una estrecha relación con el mismo; ha conseguido más de 40 premios en concursos nacionales e internacionales. El último obtenido ha sido el primer premio al Concurso Internacional “Agua Granada”, 2010.

En la pintura de Albert Sesma hay un orden muy bien calculado: conoce a la perfección la simetría del dibujo y conforma una delicada estructura, sustentada en una firme armadura geométrica, acomodada a la armonía y a la lógica de lo que tiene delante de los ojos y consigue tal precisión en la disposición de los elementos que provoca la belleza.

El espacio de la luz lo soluciona con las ricas sombras en las calles, en las edificaciones, en las vestimentas de los transeúntes, incluso en el cabello de los mismos, es decir, los soluciona con una madurez propia del que maneja el oficio con todos sus recursos expresivos(veladuras, juegos de contrastes, empastes etc..) para desnudar la luz y atrapar el misterio.

De la misma manera, también refleja el movimiento a partir de los automóviles, motocicletas, autobuses, los semáforos, los letreros luminosos, el agua que se eleva en la fuente o en el instante de fuga hacia su destino.

Albert Sesma no es un pintor colorista, porque en el paisaje urbano su mirada se detiene en los faros de los coches de la ciudad, en una bifurcación de la quinta avenida o en el asfalto de la calle Reyes Católicos de Granada; de ahí, que como pintor del momento histórico que le ha tocado vivir sus cuadros no puedan parecerse al de otras épocas.

Sus colores son un soplo de toda una gama de grises, los ocres de los edificios quiebran el azul real de sus cielos, sus verdes atmósferas anuncian el descanso del claroscuro del asfalto y los sienas son el secreto de la tierra.

Pero, más allá de esa mirada, el misterio de la materia y el color se desvelan con la aportación espiritual y estética de Albert Sesma.

Pedro López Ávila


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